La auditoría de las pymes va más allá del mero informe
La pequeña o mediana empresa necesita una carta con sugerencias a la dirección, además de la verificación de cuentas.
Expansión.com (19.01.2007)
No cabe duda de que el producto final de una auditoría es el informe, pero otros elementos que le acompañan suponen un importante valor añadido y se hacen necesarios para sobrevivir en el competitivo mercado. José Ramón Gamo, presidente de Abante Auditores, afirma que "dar recomendaciones al cliente sobre cómo mejorar sus procedimientos, ayudarle en la organización y en el control interno" es esencial y muy valorado por la pequeña y mediana empresa.
La competencia en el sector de la auditoría es de tal magnitud, que se hace necesario sorprender al cliente ofreciéndole un servicio de impecable calidad. El riguroso cumplimiento de la normativa, la buena planificación del trabajo a través del conocimiento del sector en el que se trabaja y de la sociedad que se audita son las claves para que una auditoría salga bien, según señala el presidente de Abante, quien a su vez destaca que "la relación entre el auditor y el cliente está basada en la confianza", siendo vital la colaboración de este último.
Asociación
Teniendo en cuenta que las big four -KPMG, Deloitte, PricewaterHouse Coopers y Ernst & Young- acaparan casi todo el mercado, para la superviviencia del resto de las firmas "es importante que éstas se agrupen, por una cuestión de rentabilidad económica y de tiempo, y así poder dar mejores servicios a los clientes de los que se pueden dar a nivel individual", señala Gamo.
Abante es una firma mediana que, situada entre las 17 primeras firmas de auditores en España por trabajos de auditoría, agrupa a otras cinco, Audit de Madrid, Audiest de Murcia, Pich Auditores de Barcelona, Álvarez Artime de Oviedo y KLZ de Vitoria. Los cinco trabajan con el mismo control de calidad y los mismos procedimientos contemplados en su guía de auditoría, que fue elaborada tomando como referente la guía de auditoría del Registro de Economistas Auditores, adaptada a las necesidades de Abante.
Aproximadamente la mitad de los clientes de Abante son empresas que no están obligadas a auditar sus cuentas, sino que lo hacen de modo voluntario, bien sea por una cuestión de seguridad sobre sus estados financieros o por dar una imagen de fiabilidad ante terceros. La otra mitad son empresas o corporaciones a las que la ley obliga a ser auditadas. "El único mercado en el que nosotros no estamos es en el financiero y en el de seguro. Es un sector muy complejo, grande y especializado. Uno tiene que ser consciente de dónde no puede estar" señala Gamo.
En cuanto a la evolución del sector de la auditoría en España, el presidente de Abante se muestra optimista, afirmando que a pesar de que el 70% de la facturación de auditoría en nuestro país corresponda a las cuatro firmas multinacionales principales, hay un lugar para todos. "En el mercado siempre podemos vivir todos, siempre he dicho que cada cliente necesita su proveedor y cada proveedor su cliente. Nosotros hemos cumplido 27 años y no hay motivo para ser pesimista", recalca Gamo.
"Agrupar firmas medianas es fundamental para mantenerse en el sector", según Gamo
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