De Stephen Baldwin a Kim Basinger: famosos que suspenden pagosActores, deportistas de elite retirados y diseñadores estadounidenses son incapaces de administrar su fortuna y buscan la protección judicial para evitar la ruina. Renegociar la deuda puede costarles hasta cinco años.
Publicado el 07-08-09 , por Gemma Martínez Nueva York
Lo tenían todo y ahora están casi en la ruina. Actores, cantantes, deportistas retirados y diseñadores estadounidenses acumularon patrimonios considerables y hoy han perdido la mayoría de su fortuna, viéndose obligados a acogerse a la protección contra la bancarrota, equivalente al concurso de acreedores español.
Éste es el caso del actor Stephen Baldwin. El protagonista de Sospechosos Habituales, nacido hace 43 años, ha sido incapaz de hacer frente a sus obligaciones con los bancos y con Hacienda y acaba de acogerse al capítulo 11 de la Ley de Quiebras.
Baldwin, que ha participado en unas 60 películas y que en los últimos años ha deambulado por concursos televisivos de famosos, debe 1,2 millones de dólares (845.000 euros) a Bankers Trust y PNC.
El origen de la deuda se remonta a 1997, cuando Baldwin firmó dos hipotecas para adquirir su casa, situada en Grand View (Nueva York), por 515.000 dólares. La vivienda, una casa de campo en el bosque, se quedó pequeña para Baldwin, que quería tener más terreno y poder criar caballos en su hogar.
Coches y golf
El actor, amante de los coches antiguos, las motos, el golf y los puros, intentó vender su casa, por 3,4 millones, para mudarse a una mansión, sin éxito. La deuda ahogó a Baldwin y la vivienda estuvo a punto de ser subastada. Además del impago hipotecario, el actor, convertido al cristianismo, tiene un saldo pendiente de 70.000 dólares en sus tarjetas de crédito y debe impuestos por 1,08 millones.
Baldwin se ha unido así a otros actores que han entrado en concurso durante la crisis, como Michael Madsen (gánster en Reservoir Dogs) o William Aames (uno de los hijos en la serie Con ocho basta). En su situación están actrices como Gail O Grady (de la serie Policía de Nueva York).
La bancarrota también ha afectado a los ex deportistas Randy Brown (ganador de tres ligas de la NBA con los Chicago Bulls), Lenny Dykstra (jugador de béisbol de los Mets de Nueva York), Michael Vick y Berni Kosar (los dos de fútbol americano). Otros profesionales que están en concurso son diseñadores (Charles Chang-Lima, popular por sus vestidos de cóctel y por diseñar ropa para Barbie) y cantantes (Lornie Morgan).
Causas
Estos estadounidenses han llegado al concurso por perder trabajos, vivir por encima de sus posibilidades, administrar su patrimonio de forma errónea o fracasar en proyectos empresariales.
Terrance Odean, profesor de la Universidad de California Berkeley especializado en comportamiento financiero, cree que no entienden los principios básicos de la inversión. En algunos casos, su éxito profesional provoca un exceso de confianza, que les impulsa a no diversificar y a endeudarse demasiado. Así pueden sufrir grandes pérdidas y terminar en bancarrota, indica.
Ya en el juzgado, los famosos, cuyos expedientes funcionan de forma similar a los de las empresas, negocian un acuerdo para reducir la deuda. En ocasiones, proponen que parte de sus ingresos futuros sean retenidos para pagar el pasivo, explica Todd Zywicki, profesor de Derecho de George Mason University.
Al final del proceso, que puede durar hasta cinco años, las condiciones suelen beneficiar a las celebridades. "Uno de los principios que justifica esta accesible protección contra la bancarrota es el de alentar la toma de riesgos.
No todos los actores o diseñadores tienen éxito, pero los que fracasan por fallos de cálculo o por cambios súbitos de la economía no se arruinarán para siempre, señala Susan Scafidi, profesora de Derecho de Fordham University especializada en moda.
Un mal de ayer y de hoy Todo por una casa
Stephen Baldwin, el pequeño de los hermanos Baldwin, se acaba de acoger a la protección contra la bancarrota, ahogado por la deuda que contrajo para comprar la casa donde reside con su mujer y sus dos hijas. Con la presentación del expediente, el actor, que debe 1,2 millones de dólares a los bancos y 1,01 millones a Hacienda, ha evitado que su vivienda, una casa de campo, salga a subasta por embargo. Baldwin ha participado en unas sesenta películas y en varios 'realities'.
Deudas con el jefe
El actor Michael Madsen, uno de los seis gánsters que aparecen en Reservoir Dogs, es un personaje habitual de las películas del director Quentin Tarantino. Madsen, en concurso de acreedores, acumula un pasivo de 3,7 millones de dólares. De este importe, un millón se lo debe al propio Tarantino. El actor justifica el concurso porque sus ingresos (600.000 dólares al año) son demasiado bajos ya que, tras cubrir los gastos mensuales, únicamente tiene disponibles 3.000 dólares.
Inversor pésimo
Randy Brown, ganador de tres ligas de la NBA con los Chicago Bulls junto a Michael Jordan, se ha acogido a la protección contra la bancarrota después de haber dilapidado la mayoría de su fortuna, valorada en 15 millones de dólares. Retirado en 2003, admite que realizó malas inversiones en el sector inmobiliario y en la hostelería y que, mal aconsejado, prestó dinero a muchos conocidos que nunca se lo devolvieron. Brown tuvo que subastar los tres anillos de la NBA, su casa y varios coches.
Contratos sin cumplir
Las personalidades del mundo del espectáculo ya se han declarado en bancarrota en múltiples ocasiones en el pasado. Así, la cantante Latoya Jackson, hermana de Michael Jackson, presentó el concurso a mediados de la década de los 90 ya que no podía hacer frente a los 650.000 dólares que le reclamaba el establecimiento parisino Moulin Rouge por haber cancelado un contrato. Su hermano, recientemente fallecido, también tuvo dificultades, pero sin llegar a la bancarrota.
Demasiados excesos
El ex boxeador Mike Tyson, que ganó más de 300 millones de dólares cuando estaba en activo, se acogió a la protección contra la bancarrota en 2003, con una deuda de 27 millones de dólares. Tyson, que había dejado de pagar impuestos por 13,3 millones, se vio abocado a esta decisión por llevar un ritmo desenfrenado de gastos. El caso sirvió para desvelar que pagó 308.749 dólares por una limousina, 78.000 dólares por una alfombra y 173.706 dólares por una joya.
Un pueblo perdido
La actriz Kim Basinger, espoleada por su familia, se enamoró de un pueblo perdido de Georgia, Barselton, que acabó comprando por 20 millones de dólares. Su intención era convertir el municipio en una atracción turística, con estudios de cine y festival incluidos. El proyecto lastró las finanzas de la actriz, igual que una demanda de una productora, que le exigió compensaciones por negarse a realizar un papel. Asfixiada, se declaró en bancarrota a principios de los 90.
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