Cómo refinanciar la deuda (I):Las claves de una refinanciación
El manejo del factor tiempo es clave en la gestión de las compañías en crisis
EXPANSIÓN inicia hoy una serie de cuatro artículos sobre la repercusión que está teniendo la crisis de liquidez en la refinanciación de la deuda por parte de las compañías. Los artículos se publicarán desde hoy hasta el próximo sábado.
Publicado el 2008/06/11, por Enrique Bujidos
La crisis de liquidez que afectó al mercado financiero a partir de agosto de 2007 supuso un claro punto de inflexión en la tendencia de crecimiento de la economía española. El brusco aterrizaje del sector inmobiliario, unido a la existencia de unos crecientes índices de inflación y a la convivencia con unos tipos de interés también crecientes está llevando a que empecemos a convivir en un entorno en el que existen empresas a las que les falta liquidez para pagar a sus acreedores. Sólo en el primer trimestre de 2008, el número de empresas que se vieron abocadas al concurso mercantil creció un 87% con respecto al mismo período del año anterior.
Los actuales problemas de liquidez han incrementado de forma notable el número actual de compañías que se están sentando o que se deberán sentar en el futuro inmediato con sus acreedores para refinanciar su deuda. Pretendo dar en este artículo una pincelada de las claves que pueden ayudar a manejar una refinanciación con éxito en el contexto económico actual.
La cruda realidad
Es común que los responsables de los negocios en declive nieguen la crudeza de la realidad como primera respuesta a una situación de crisis. Esta negación se convertirá en nerviosismo cuando se empiecen a producir verdaderas tensiones de tesorería, y probablemente en pánico si no se reacciona con rapidez y llegan los incumplimientos en los pagos. Desdichadamente, el manejo del factor tiempo es clave en la gestión de las compañías en crisis, de forma que quien antes reacciona, más capacidad tiene de salir con vida de una situación de crisis de liquidez.
El corto plazo
Todo proceso de refinanciación pasa por establecer un marco de negociación temporal adecuado. Esto implica estabilizar el negocio en el corto plazo y dar un mínimo de oxígeno a la tesorería para poder tomar decisiones de continuidad. Factores correctivos inmediatos sobre el adecuado manejo del capital circulante de la compañía, o la posibilidad de realizar activos de manera inmediata para evitar un desplome de la liquidez del negocio son políticas correctivas de estabilización necesarias para poder plantear un proceso de reestructuración sin que el factor tiempo haga que el negocio se desplome. En este contexto, es más fácil establecer un proceso de refinanciación cuando la compañía a refinanciar no es un moroso reconocido públicamente. En la mayoría de los casos que vivimos hoy día, sin embargo, y fruto de la negación de la realidad o del auto convencimiento por parte de los empresarios se su capacidad de resolver la situación por si mismos, las compañías llegan al momento de refinanciación con la soga al cuello, lo que obliga a pedir a los grupos principales de acreedores un plazo o moratoria para el inicio de acciones legales, plazo que se trata de convertir en una bandera blanca que permita la existencia de un proceso de negociación sin sobresaltos.
La comunicación transparente
Todo proceso de reestructuración está empapado de incertidumbre y, cómo no, de miedo. Los empresarios temen a sus acreedores, y los acreedores temen las reacciones de quienes administran los negocios. La falta de comunicación efectiva y la ausencia de información relevante clave hacen que se tomen decisiones a veces inadecuadas y que sólo conducen a la destrucción de valor.
En todo proceso de refinanciación, es fundamental que la parte a la que se pide ayuda, hoy por hoy fundamentalmente entidades financieras y, en menor medida, otros acreedores, cuenten con información fiable y de calidad sobre el negocio y sus posibilidades de desarrollo y comportamiento futuros. La transparencia en la presentación de la información sobre el negocio y sus alternativas futuras es clave para generar confianza entre acreedores y los escasos posibles proveedores de nueva financiación.
El 'cash flow' a corto plazo y el plan de viabilidad
Un plan de refinanciación se ha de basar en la capacidad de un negocio de sostener deuda. Dicha capacidad viene determinada por la generación de caja libre capaz de servir deuda en el tiempo.
En un proceso de refinanciación es crucial por tanto contar con un modelo de proyecciones a corto, medio y largo plazo que recoja unas hipótesis creíbles indicativas de los planes que den viabilidad al proyecto. Dicho plan debe ser fundamentalmente realista y conseguible por la compañía, y representa la base económica de toda refinanciación.
El derecho a existir
Una vez definido a tiempo "el problema" y estabilizado el negocio, los profesionales que nos dedicamos al mundo de la gestión de situaciones de crisis siempre nos hacemos una pregunta sobre las compañías sobre endeudadas y en crisis. ¿Tiene esta compañía derecho a existir? Definir la existencia dentro del negocio en crisis de la denominada "Ventaja Competitiva Mantenible" determinará si debemos proceder a una reestructuración pasando por negociar una refinanciación o si es más conveniente buscar la liquidación parcial o total del negocio. La "Ventaja Competitiva Mantenible" de un negocio es una cualidad decisiva a la hora de determinar si dicha empresa es capaz de generar caja de forma sostenida y justificar, frente a sus acreedores, que es mejor que exista a que se liquide. En el mundo actual inmobiliario, la calidad de los gestores o la capacidad de vender stock en el mercado son valores que definen la existencia de esta ventaja competitiva y que los acreedores aprecian de forma significativa a la hora de ayudar a las compañías en crisis a que sigan con vida o a tomar decisiones que pasen por poner en otras manos la gestión de esos activos.
Los acreedores
Un aspecto significativo de las refinanciaciones con las que convivimos en la actualidad es el elevado número de entidades financieras acreedoras que participan del pasivo de las compañías.
Su distinta tipología y origen, así como la diversidad en la tipología de contratos financieros y garantías que estos poseen es un factor que complica de manera relevante los procesos de refinanciación. Si bien se busca en todos los procesos un pacto para que dichas entidades no actúen contra la compañía a refinanciar, existe una clara tentación por parte de determinadas entidades con poco riesgo relativo en las refinanciaciones a no respetar dichos pactos de no hacer y a significarse en el proceso como forma de hacer valer posiciones de fuerza negociadora frente a otras, normalmente con más riesgo en las refinanciaciones.
En este sentido, estamos aún algo lejos de las anglosajonas prácticas de no hacer, como premisa comprendida por todos los acreedores financieros para empezar a negociar un proceso de refinanciación.
Igualmente importante es el manejo del concepto de agravio comparativo entre acreedores. Existe una tendencia lógica por parte de los acreedores a evaluar su posición en una refinanciación de forma comparativa respecto al resto de entidades que participan en la misma. El manejo de estos agravios comparativos será un factor determinante del éxito de una refinanciación.
Los gestores y los asesores
Todo proceso de refinanciación necesita contar con personas.
Los gestores de las compañías se enfrentan en un proceso de este tipo a un reto profesional indiscutible. Una refinanciación es una oportunidad para un gestor de demostrar sus dotes de gestión, su seguridad y su capacidad de liderazgo. Es este tipo de gestores a los que se trata de buscar para manejar estos procesos y a los que se deberá incentivar en momentos de crisis. Estos gestores, en cualquier caso, difícilmente serán gestores profesionales de la crisis, sino buenos líderes capaces, además de gestionar bien, de generar confianza entre clientes, acreedores y empleados.
Las situaciones que vivimos en la actualidad, y la inevitable sofisticación de los casos derivada de su gran tamaño e importancia para la economía, está llevando a que sea cada vez más común que los gestores de compañías en situación delicada cuenten con el apoyo de asesores externos. Del tradicional uso de un abogado en el proceso estamos pasando a convivir con la involucración de asesores técnicos y financieros en las refinanciaciones, asesores que aportan experiencia en este tipo de situaciones y que contribuyen a dar transparencia a los procesos de gestión de la información y a generar confianza en las negociaciones.
Responsable del departamento de reestructuraciones de PwC y miembro del Comité de Actuaciones Judiciales del ICJCE
Mañana:
Concurso 'versus' refinanciación
No hay comentarios:
Publicar un comentario