El curso sobre la reforma de la contabilidad muestra las luces y las sombras de la profesión de auditorFecha:9-jul-2012
El medio centenar de participantes en este seminario estival de la Universidad de Almería descubre las claves de una actividad laboral exigente con quienes se dedican a ella y no exenta de polémicaAyer tarde se clausuró el curso “La reforma de la contabilidad y la auditoria” que durante una semana ha permitido escuchar a profesionales de este sector de toda España en el edificio de Las Mariposas de Cajamar. Francisco Jesús Sierra Capel, director del seminario, se dirigió a los participantes (la mayoría jóvenes estudiantes de derecho, administración y empresas y marketing, pero también profesionales con experiencia en el sector), para decirles que eran “una gran familia”. Y es que ese ha sido el ambiente que se ha respirado en este curso, donde los auditores han estado a disposición de los presentes, dispuestos a resolver cualquier duda que se planteara en la sala.

Sierra Capel, apoyado en sus palabras por la también directora del curso Isabel María Román Sánchez, animó a los presentes a desarrollar esta actividad, “porque es una profesión preciosa”, manifestó, “aunque al principio de algo de miedo”. Román destacó la colaboración entre profesionales que se produce en el gremio: “siempre tendréis amigos para ayudaros, espero poder resolver al menos un 20 por ciento de lo que a mí me han ayudado”.
La última de las conferencias de este curso, impartida por el auditor de cuentas Manuel Benítez Álvarez, estuvo dedicada al blanqueo de capitales. “El contable es el periodista perfecto”, dijo Benítez puesto que “debe reunir una información veraz y ser objetivo”. En cuanto a la legislación vigente para prevenir el blanqueo de capitales, el auditor destacó que es “impresentable estar luchando contra la droga y al mismo tiempo disfrutar de su dinero”, pero se mostró crítico con el papel asignado al asesor en este tema, porque, a su juicio, “más que perseguir el blanqueo se persigue a los profesionales con un afán recaudatorio”.
La cuestión es, para este profesional, delimitar el blanqueo en el caso “que haya habido un acto delictivo previo”; sin embargo, con la legislación actual “el auditor que no denuncie a su cliente al organismo pertinente, el Servicio de Prevención de Blanqueo de Capitales, el SEPBLAC, perteneciente al Banco de España y considerado como policía judicial si ve indicios, únicamente indicios, puede incurrir en delito y tener una multa de 60 mil euros”.
Otra cosa “es ocultar, encubrir, animar para hacer algo delictivo”, insistió Manuel Benítez: “Hay que tener moralidad económicamente hablando, eso es lo más importante, lo fundamental en la vida, tus principios”.
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