sábado, 29 de marzo de 2008

Hoy.es: El Cacereño está en situación de quiebra técnica

El Cacereño está en situación de quiebra técnica
La última auditoría subraya que las perdidas acumuladas hacen que su patrimonio sea negativo, por lo que la SAD se sitúa en «causa de disolución».
Hoy.es 29.03.2008

«No decimos que nos cerremos (a vender el club)», reconocía Félix Campo Alonso a este diario el pasado 30 de enero. Al día siguiente, Patricio Castaño, el 'superconsejero' de economía del CP Cacereño mandaba mensajes de optimismo y buena sintonía hacia la empresa Forma, con la que se mantenían contactos para cerrar la posible operación de compra-venta. Que el club de la carretera de Salamanca ha cambiado el discurso viene de lejos. Del 'no se vende' al 'puede ser'. Así se lo reconoció el propio presidente a Ángel Marcos, uno de los primeros interesados en el club, en el partido que se jugó contra el Cerro en el Príncipe Felipe. «Todo dependerá de las ofertas que lleguen», vino a decir. La explicación a este súbito interés vendedor por parte de los actuales propietarios puede estar en las auditorías a las que se ha sometido la sociedad anónima deportiva en los últimos ejercicios. Según el informe del especialista, el club se encuentra en situación de quiebra técnica, es decir, las pérdidas han reducido de tal forma el patrimonio de la entidad que esta se encuentra en «causa de disolución», según la Ley de Sociedades Anónimas.

El panorama económico del Cacereño no resulta especialmente alentador. La auditoría de 2007, como ya informó HOY, recoge una anotación preventiva de embargo sobre el estadio por importe de 452.684 euros. A ello se suma una «contingencia fiscal» por valor de 86.570 euros e incluso una cantidad cercana a los 600.000 euros relativa a la etapa en la que el Cacereño ni siquiera era SAD, sino club deportivo a secas.

«Como consecuencia de las pérdidas acumuladas, así como de los ajustes descritos en los párrafos anteriores, el patrimonio de la sociedad a 30 de junio de 2007 sería negativo». La afirmación del informe de auditoría no puede ser más contundente. En el mismo se advierte de que ello «supone una causa de disolución según el artículo 260 de la TRLSA» (texto refundido de la Ley de Sociedades Anónimas).

Sin embargo, más allá de la crisis que genera tal situación, que obligaría a afrontar una ampliación de capital para restablecer el equilibrio del balance, el auditor abre una puerta a la esperanza: «Tal actividad -la del propio club- continuará, ya que tal y como nos informaron los administradores, estos consideran que los accionistas actuales seguirán apoyando financieramente a la sociedad». O sea, que Félix Campo deberá seguir inyectando dinero de su bolsillo al club. Un motivo más para que la inversión deportiva encoja o se abran las puertas a una oferta de compra que merezca la pena.

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