Entrevista con Gerry Cox, presidente del Instituto de Auditores Internos Internacional:"En España, no existe un legado viciado de la auditoría interna"
Aunque las funciones del revisor siguen siendo prevenir, detectar e investigar posibles riesgos, su papel se está ampliando para influir directamente en la cuenta de resultados.
Publicado el 2007/12/13, por S. Saiz. Madrid
La auditoría interna es uno de los pilares sobre los que se levantan los principios del buen gobierno corporativo y España es uno de los países que "se sitúa a la vanguardia" en este ámbito, según explica Gerry Cox, presidente del Instituto de Auditores Internos Global (IIA), la asociación internacional que representa este colectivo.
Aunque inicialmente se podría pensar que son los países en desarrollo, como los asiáticos, los que más camino tienen que recorrer en la implantación de mecanismos internos de control, Cox considera que ésta es una idea que hay que desterrar. Son precisamente estos países, con una menor tradición en auditoría, los que están poniendo en práctica alguna de las mejores ideas.
En este sentido, "en España, no existe un legado viciado", de ahí la calidad de los sistemas de auditoría interna en las compañías nacionales. Sin embargo, en otros países del Viejo Continente, al igual que ocurre en el mundo anglosajón, los procesos de control cuentan con una tradición mucho más arraigada que, en muchos casos, no les ayuda a evolucionar y se quedan anclados en el pasado, cuando el auditor no era más que una persona que chequeaba si un procedimiento funcionaba o no.
En opinión de Cox, aunque éste todavía sigue siendo el trabajo de estos profesionales, su papel está evolucionando y sus funciones son cada vez más amplias. "Más allá de identificar riesgos, el auditor interno trata de ver la fotografía completa", es decir, diseñar escenarios en los que se producen varias crisis a la vez y medir sus efectos en el conjunto de la compañía para tratar de evitarlos y minimizar su impacto. Para Cox, un auditor tiene que "aportar valor añadido. Ya no es suficiente con asegurar que las cosas van bien, en el futuro, tiene que contribuir a generar beneficios".
Escándalos
Pese a los avances que se han producido en este sector, el presidente del IIA asegura que el auditor interno no puede ser una garantía absoluta de que no se producirán escándalos como el de Enron o la crisis de credibilidad como la de Siemens. Aunque Cox reconoce que parte de sus funciones consisten en "prevenir, detectar e investigar fraudes", también recuerda que una mala gestión depende de los directivos, a los que no se puede estar vigilando constantemente.
Cox también asegura que la auditoría interna todavía no está al alcance de las pymes, cuyos recursos son más limitados que los de las grandes corporaciones. Aun así, su importancia crece cada año, sobre todo, a medida que los códigos de buen gobierno son más ambiciosos en todo el mundo. En los últimos cinco años, el IIA ha duplicado el número de auditores internos, hasta 150.000.
- Ya no es suficiente con asegurar que las cosas van bien; en el futuro, tenemos que contribuir a generar beneficios"
- Más allá de identificar riesgos, el auditor interno trata de ver la fotografía completa para minimizar el impacto de una crisis"
No hay comentarios:
Publicar un comentario